La situación que viven los reos en las diversas cárceles del país están lejos de ser las mejores. Así al menos lo han arrojado un informe de Amnistía Internacional que dedico parte de sus conclusiones al tema, y hace muy poco lo vivenciaron ministros de la Corte de Apelaciones de Santiago. Su presidente el ministro Cornelio Villarroel, reconoció que las condiciones en las que se encuentran actualmente los recintos penales en el país son bastante graves y complejas.
Preocupados de esta realidad conversamos con el Capellán de Gendarmería Pastor Juan Quintanilla para saber qué trabajo se realiza desde la iglesia para revertir en parte este flagelo.
¿Cual es la visión que tiene sobre la situación que se viven en los diversos penales del país?
Al interior de los recintos hay una serie de problemas. Uno claramente lo es el hacinamiento, un problema que no podemos desconocer, pero creo que otra situación que no es menos grave es el modo de actuar del interno. Muchas veces a pesar que tienen ayuda específica como psicólogos, siquiatras, asistentes sociales, el interno no desea ser cambiado o recibir ayuda.
Hemos enfocado en esa dirección nuestra intervención como iglesia. No sólo hemos acompañado a estas personas, sino que también hemos realizado muchos estudios referentes a esta temática.
Pese a que abajamos directamente en la Escuela de Gendarmería no podemos ignorar lo que se está viviendo en las cárceles
¿De qué manera interviene la iglesia en esta situación? y ¿cómo ha sido la experiencia?
Desde hace un tiempo atrás que venimos trabajando en los diversos módulos y unidades penales con capellanes, asistentes religiosos y agentes pastorales para llevar a los internos a un buen discernimiento y que logren ser capaces de cambiar. Tenemos bastantes diálogos con los internos y hay un acompañamiento constante. La idea nuestra es llegar a la mente del internos, de hacerles ver que ellos pueden hacerlo.
La ayuda también se enfoca en incentivarlos en manualidades. Realizamos talleres de artesanía y laborales, como una manera de reinsertarlos en la sociedad.
Hemos tenido una buena experiencia, lenta pero buena, pues cuando uno le da a una persona que nunca ha recibido amor y esperanza se avanza de a poco.
¿Cómo cree usted que influirá la puesta en marcha de la nueva ley penal juvenil?
Es complicado, es un tema que gendarmería está trabajando. Es un problema fuerte, que se complica por los índices de delincuencia, cada vez son más jóvenes que están detrás de los delitos y la manera de actuar es más violenta. El hacinamiento obviamente va a aumentar
Ahora más que nunca se hará necesario fortalecer la rehabilitarse y reinserción de estos jóvenes.
Comunicaciones FASIC